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Dra. María Fernanda Madriz

 

¿Cómo y por qué nacimos?

Durante las protestas de 2017, la convulsión de la calle fue ocultada por la monodia oficial repetida hasta el cansancio en el sistema de medios públicos, junto a la censura que atenazó rotativas y ondas hertzianas e indujo autocensura en los medios privados sobrevivientes al cierre y las sanciones.

En aquel contexto, Internet se transformó en la única plataforma que brindaba información vía las ediciones online de los medios tradicionales; los medios digitales -territorios del periodismo independiente- y, en especial, los medios sociales, amplificados por la algarabía de la nueva plaza pública que es Whatsapp.

Como en toda plaza, quienes concurren al ágora digital no son audiencias silentes sino prosumers, personas conversando; personas con el poder de producir/consumir información y difundirla en vivo, gratuitamente, con alcance ilimitado y, si así lo desean, ocultas tras el anonimato o la careta de un perfil virtual.

El ágora es, asimismo, la arena de la noble politeia y de las zancadillas de la realpolitik. Allí prosumers, estadistas, influencers y laboratorios de guerra sucia debaten los asuntos públicos, conquistan seguidores, cooptan votantes e incuban fanáticos, catapultados por el pathos colectivo que busca líderes dónde constelizar su esperanza y dogmas políticos que reafirmen su creer.

El entrópico caldo emoinformativo que bulle en los medios sociales, se vio recalentado en 2017 por la circulación abrumadora de rumores y falsas noticias a cargo de equipos expertos en desinformar. A las campañas se sumaron los prosumers que replicaban compulsivamente mensajes falaces, al tiempo que producían los propios proyectando deseos y expectativas sin asiento alguno en el registro fáctico.

Esta circunstancia llevó a la directora del Ininco, Dra. Morella Alvarado, a crear “Ciudadanos Advertidos”, un grupo de trabajo que aborda proyectos con foco en la alfabetización digital. Para ello se diseñaron charlas, conferencias y talleres dirigidos a la ciudadanía, a objeto de combatir el impacto pernicioso de las falsas noticias sobre el discurso público y la toma de decisiones en los asuntos de interés común.

Junto al área divulgativa, se inició el monitoreo sistemático de las campañas de desinformación con fines políticos propagadas en forma involuntaria o inducida en internet que luego, gracias a los prosumers, migran de la ecología digital a las conversaciones cara a cara entre familias, amigos, vecinos y personas unplugged.

Así nació, en septiembre de 2018, el Observatorio de Desinformación, Rumores y Falsas Noticias del Ininco-UCV (ObserVe), hoy denominado OBSERVATORIO DE COMUNICACIÓN POLÍTICA Y DESINFORMACIÓN, como un proyecto de investigación-acción dedicado a detectar, acopiar, verificar y tipificar paquetes de información engañosa, viralizados en las redes sociales por grupos o personas con fines políticos no declarados y, en forma involuntaria, por prosumers adictos al reenvío automático de este tipo de mensajes.

De entonces a la fecha, ObserVe ha diseñado una metodología en trece pasos para el seguimiento y desmontaje de información falaz en los formatos más comunes que ésta adopta: rumores, cadenas y falsas noticias o fake news.

¿Cómo lo hacemos?

El primer nudo es identificar los mensajes que interesan, detectándolos en la caótica masa de contenidos que inundan los medios sociales. El acopio primario corresponde al equipo de ObserVe, que recoge en un grupo de Whatsapp los mensajes sospechosos circulantes en los diversos chats donde participa.

De este lote, se eligen los que cumplen con parámetros cualicuantitativos como la frecuencia de aparición y el interés de la pieza para los objetivos teórico-metodológicos de ObserVe.

A los mensajes seleccionados, se les aplica la Guía de verificación en 13 pasos para establecer si la información viralizada es falaz y, de serlo, en qué medida, así como cuáles estrategias retóricas se usaron en su manufactura. De ser posible, se determina la fuente y momento del primer ciclo de propagación y si el mensaje es parte de una campaña de diseño profesional con fines políticos.

En el proceso, se registran y respaldan paso a paso las evidencias que permiten desmontar estrategia, estructura y contenido para, finalmente, asignar al mensaje una valoración de las cinco que cubre el arco entre “falso” y “verdadero”.

ObserVe crea entonces una inforvacuna, es decir, una pieza de contenido específica para desmontar cada rumor, cadena o falsa noticia verificada, para ser inoculada como “contra” en el torrente discursivo de los medios sociales donde, en primera instancia, el Observatorio detectó y extrajo la información falaz.

La apuesta del Ininco es contribuir a inmunizar la bitósfera contra el flagelo de la desinformación y para ello, el timing de respuesta es crítico. Las infovacunas deben ser inoculadas al ecosistema mediático en tiempo real pues, de otro modo, su posible efecto inmunizador sobre el falso mensaje que desmonta, podría perderse en la ruidosa internet.

"En tiempo real"

“En tiempo real” es una meta difícil de cumplir, de modo que el Observatorio diseñó dos nuevas estrategias para fortalecer su eficiencia en el acopio de mensajes susceptibles de verificación.

La primera, personalizar el contacto con los propagadores más activos en los chats de Whatsapp que ObserVe monitorea e invitarlos, antes de reenviar compulsivamente, a consultarnos si la información es falsa. Hecha la verificación, el equipo comunica a la persona cómo se hizo y qué resultados arrojó el desmontaje de la pieza informativa; la invita a sumarse al grupo de infovacunadores de ObserVe y le suministra la infovacuna para que la “viralice”, en lugar de viralizar la falacia que ésta combate.

La ruta amplía el caudal de alertas sobre falsos mensajes activos y abre opciones de distribución para las infovacunas. Es, sin embargo, inconstante y no brinda apoyo experto a la hora de verificar.

La segunda ruta ancla en la mayor fortaleza de ObserVe, su adscripción al Ininco-UCV, pues ésta permite abrir asignaturas sobre el fenómeno. Por semana, cada cursante acopia, verifica y discute en aula sobre, cuando menos, dos piezas de información falaz. Al cabo de 15 semanas, un grupo de 10 cursantes ha adquirido competencia teórico-metodológica en el monitoreo y desmontaje de campañas de desinformación; ha generado 300 dossiers sobre casos específicos que engrosan el Repositorio de ObserVe y actualizan el material divulgativo; ha provisto a diario cuando menos tres mensajes para su verificación y reingreso, en tiempo real, al torrente discursivo de los medios sociales, ya no como rumores, cadenas o falsas noticias sino como sus “contras”, las infovacunas.

Enormes restricciones presupuestarias asfixian hoy a las universidades autónomas, privando al Ininco de fondos para activar los recursos web de ObserVe. En cuanto ello sea posible, el Ininco abrirá a consulta pública los cerca de 1.000 casos que ha verificado desde abril de 2017, permitiendo la retroalimentación con los prosumers y el trabajo colaborativo con nuestros pares.

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